Lo más interesante de esta receta es que puedes transformar un ingrediente sencillo en una herramienta de salud. Este aperitivo es muy fácil de hacer y está muy rico.
Plátano Macho: Más que un carbohidrato, un festín para tu microbiota
El protagonista aquí es el almidón resistente tipo 3 (RS3) y para generarlo:
Solo hay que enfriarlo 24 h en nevera antes de dorarlos.
A diferencia del almidón convencional, el almidón resistente «resiste» la digestión en el intestino delgado y llega intacto al colon. Para conseguirlo en esta receta, aplicamos un proceso sencillo pero altamente eficaz llamado retrogradación: al cocinar el plátano y después dejarlo enfriar (idealmente 24 horas en la nevera), la estructura de su almidón se reorganiza, volviéndose inaccesible para nuestras enzimas digestivas.
Un consejo:
Cuando los dores hazlo a baja temperatura (sin superar los 120°C) para no romper esa estructura de almidón resistente que hemos creado. ¡Tu microbiota te lo agradecerá!
¿Por qué el almidón resistente es tan importante para tu salud?
- Alimento para tu «jardín» interior: Actúa como un prebiótico de alta calidad, alimentando selectivamente a bacterias beneficiosas.
- Fábrica de Butirato: Al ser fermentado por tu microbiota, se produce butirato, un ácido graso de cadena corta que desinflama la mucosa intestinal, fortalece la barrera del colon y mejora tu sensibilidad a la insulina.
- Control glucémico: Al no absorberse como azúcar rápido, evita los picos de glucosa y nos mantiene saciados por más tiempo.
La receta ->
Dificultad: Baja
Tiempo: 15 minutos, más el tiempo de espera de 24 horas
Cantidad: para 4 personas
Ingredientes
- 2 ó 3 plátanos machos (unos 350 g pelados)
- Aceite de oliva virgen extra (para dorarlos)
- Sal marina
Procedimiento
- Pelar los plátanos verdes y córtalos en rodajas de 2 cm de grosor.
- Los cocemos en agua con sal unos 10 minutos o hasta que estén tiernos.
- Los sacamos del agua y cuando estén templados los metemos entre papel de horno y los aplastamos con un vaso hasta que tengan medio centímetro de grosor.
- Al día siguiente los doramos en la sartén o a la plancha con un poco de AOVE, hasta que queden crujientes por fuera y tiernos por dentro.
- Añadir sal y especias al gusto.



